ÚLTIMOS DÍAS DE CORTÁZAR
Te hacés osito,
te nos vas
como hilito de agua entre los dedos.
Uno de los demonios supo ser cronopio
y los famas, que son puro cuento,
no te perdonan que no pidas perdón
por ser hermano del que iba por los montes
mientras vos dormías.
Tu país es frío de alambradas.
La calidez sólo llega
cuando color carne desplaza al rosado.
Tu París es frío.
Se acerca el final
y un tal Lucas desentona en su bombo
un cuarteto de Bela Bartok.
|